Expatriados, Inmigrantes y Viajeros

Lejos de los tuyos y de todo lo que conoces

Expatriarse o emigrar es una decisión difícil en la gran mayoría de los casos.

Ya sea por motivos de trabajo, bienestar, seguridad, amor o estudios, entre muchos otros, implica que te abras a nuevas oportunidades pero también el desafío de sumergirte en nuevas culturas, con todos los aspectos positivos y negativos que la nueva sociedad conlleva. Esto ocasiona la ineludible comparación con tu país de origen (para bien y para mal).


Si eres inmigrante o piensas serlo, debes atravesar un proceso que implica adaptarte a:


🟣 Nuevas formas de vida, costumbres, sabores, paisajes, música, rutinas, así como nuevos ámbitos laborales, sociales y educativos. Hasta la forma de bromear es diferente.

🟣 Nuevo clima e incluso nuevos horarios.

🟣 Conseguir tener tus papeles en regla (con todo el estrés que implica).

🟣 Rever y modificar conceptos de economía y política.

🟣 Regenerar tu núcleo de amistades.

🟣 Romper barreras idiomáticas en muchas ocasiones.

🟣 Reinventarte a tí misma en un nuevo escenario! Incluso, re armando tu propia identidad.

🟣 Cuántas cosas complejas... Si eres madre, se suman unas cuantas más.


Todo esto mientras te desarraigas de tus seres queridos, tus costumbres, tus lugares y rutinas, entre muchas cosas más... Resignando lo conocido y enfrentando la incertidumbre de este nuevo proceso, sin saber si te esperarán con los brazos abiertos.


Sería raro que todo esto no genere estrés y otros efectos psicológicos. Puedes experimentar un torbellino de emociones que fluctúan entre entusiasmo, nostalgia, ansiedad, miedo, esperanza, frustración, enojo, alegría, incertidumbre, angustia. Por nombrar sólo las más comunes.

Todos estos cambios pueden empujarte a la búsqueda de lo que conoces, de lo más próximo, con el consecuente riesgo de caer en la auto segregación.

La comparación de lo que era y es hoy tu vida cotidiana, puede llevarte a cometer fallos en el propósito por acostumbrarte a esta nueva etapa y a tener problemas con tu autoestima.

Una mala percepción de tu autoestima, el miedo al fracaso, el sentirte diferente, el querer insertarte lo más rápido posible, pueden llevarte a un alto malestar psíquico y emocional.

A pesar de todas las dificultades, puedes salir fortalecida en esta nueva etapa. Puede ser tu mayor experiencia de autoconocimiento, de desarrollo y crecimiento. Me encantaría ayudarte a que así sea.

Psicóloga Carolina Scotti